Vacunacion: prevención o negocio millonario

Es la vacunación utilizada como tema de salud, como negocio o como método de control de la población?

Seguramente no está en discusión que muchas vacunas curan o previenen, pero qué sucede cuando los gobiernos de turno de muchos países coinciden en aumentar la cantidad de vacunas que deben aplicarse a sus habitantes y que poco a poco, y en algunos casos casi en simultáneo, comienzan a llevarse a cabo las legislaciones necesarias para dar carácter de obligatoriedad a sus programas de vacunación?.

Es la vacunación utilizada como tema de salud, como negocio o como método de control de la población? Es la vacunación utilizada como tema de salud, como negocio o como método de control de la población?

Como muchos saben, en los últimos años muchas naciones han incrementado casi exponencialmente la cantidad de vacunas a aplicar a sus habitantes. La excusa principal para la implementación de programas nacionales de vacunación es la prevención de enfermedades existentes o la de terminar totalmente con enfermedades erradicadas y, para el caso de programas de vacunación "eventuales", la explicación brindada por los organismos de autoridad suelen ser que consisten en protocolos de salud como respuesta a pequeños brotes de enfermedades zonales o regionales, epidemias o incluso pandemias. Recordemos que la última vez que una pandemia fue decretada por la Organización Mundial de la Salud en el año 2009 con la gripe H1N1.

Un breve recuerdo sobre la gripe H1N1

El brote de gripe o variación de gripe Influenzavirus A surgió en 2009. En muchos medios de comunicación se la denominó "Gripe A" porque antiguamente se habían registrado pandemias de Gripe A, también se la conoció como Gripe Porcina, Gripe norteamericana, y "Nueva gripe" en Europa. El 11 de Junio de 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasificó como nivel de alerta 6, es decir "pandemia en curso" que no define el nivel de gravedad de la enfermedad producida por el virus sino su extensión geográfica. La noticia tuvo mucha difusión mediática de tipo alarmista donde los medios de comunicación de masas colaboraron con la confusión y miedo en la población de muchas naciones.

Por supuesto, la OMS no comentó que sus expertos promulgadores de la idea de catalogarlo como pandemia cobraron cuantiosas ganancias, y esto se supo porque se detectaron conexiones financieras entre miembros de la OMS y las farmacéuticas Roche y Glaxo, fabricantes de Tamiflu y Relenza, los fármacos antivirales contra el virus de la Gripe H1N1 que convenientemente surgieron al poco tiempo de la declaración de "pandemia" al brote de este tipo de gripe. Catorce meses después, el 10 de agosto de 2010, la OMS anunció el fin de la pandemia. La pandemia tuvo una mortalidad baja, en contraste con su amplia distribución, dejando tras de sí unas 19.000 víctimas. A pesar que muere más gente en el mundo por la gripe común o por accidentes de tráfico en menor tiempo.

Motivos para dudar

Estos hechos dan que pensar a mucha gente que el tema de la salud es un gran negocio millonario, que no está al servicio de los ciudadanos sino que, por el contrario, se utiliza para beneficio de unos pocos empresarios accionistas de grandes laboratorios o que forman parte de la industria farmacéutica, una industria que junto con las vacunas, antidepresivos y otros fármacos ganan cuantiosas sumas de dinero que supera lo que percibía hasta hace unas décadas la industria tabacalera.

Pero este tipo de situaciones de estafa a la ciudadanía mundial, que han sido probadas aunque se hayan encontrado pocos responsables para semejante maquinaria delictiva, llevan a muchos ciudadanos de diferentes naciones a pensar que, así como a continuación de un brote o epidemia convenientemente surge de pronto una cura o vacuna, bien podría ser al revés, es decir que el surgimiento de una enfermedad nueva, o la variación de una antigua, incluso aunque se tratase de una ya erradicada, y que puede ser altamente (o fácilmente) contagiosa, bien podría producirse artificialmente en un laboratorio y luego ser esparcida en uno o varios puntos de un país o región, utilizando al comienzo aves o insectos para su propagación y posteriormente el contagio normal entre personas por tratarse de virus de tipo aeróbico.

En un escenario así, bastaría con que las autoridades sanitarias de un país comiencen a notificarlo, algún ministerio de salud dé alerta y luego muchos medios difundan de forma exagerada para contribuir con el pánico masivo. Llegados a este punto, y en medio de una confusión generalizada, surgirían las primeras vacunas o fármacos que resolverían el problema de salud.

Para los casos de países que más han sido afectados, organismos internacionales relacionados con la salud "sugerirían" abastecerse de mayor cantidad de dosis de vacunas para tal problema en cuestión y los gobiernos de las naciones tomarían la decisión implementar un programa de vacunación eventual de emergencia, seria así la misma ciudadanía quien voluntariamente aceptaría, en el medio del caos, la adquisición de la vacuna o fármaco en la mayoría de los casos y, para aquellas personas que se resistieran, el Estado podría resolver la obligatoriedad de la aplicación del fármaco no dando lugar al debate de si tal decreto contradice alguna garantía constitucional o derecho natural de los ciudadanos.

Sea cual sea el caso, en 2009 se corrió el rumor de que se iba a decretar la obligatoriedad de la aplicación de las vacunas contra la Gripe A en países como Estados Unidos y España, sin embargo la mayoría de la población se resistió. A pesar de ello, las dosis fueron adquiridas por esos países y tuvieron que pagar a los laboratorios que las produjeron muchísimo dinero de sus contribuyentes, para abastecerse de esos fármacos, se hayan aplicado en sus habitantes o no. Cumpliendo de esta manera uno de los objetivos de la industria farmacéutica: ganar dinero a costa de las necesidades de salud de la gente, pero en este caso de forma muy sospechosa.

A pesar de todo esto, resulta difícil negar que algunas vacunas realmente funcionan y que han permitido erradicar muchas enfermedades. Y así deberíamos considerar que desde este contexto resulta mas fácil asimilar la idea de que las vacunas son buenas. Por tal motivo, difícilmente se cuestiona si obligar a los ciudadanos de un país es algo legítimo. Y también hace mas difícil hablar abiertamente de los componentes de las vacunas, que en muchos casos contienen componentes que se consideran veneno, como el sorbitol (que causa el síndrome del intestino irritable), Cloruro de sodio (que aumenta la presión arterial e inhibe la contracción muscular y el crecimiento), el Timerosal (que es mercurio neurotóxico relacionado con la causa el autismo en niños que son sometidos con vacunas múltiples) el Formaldehído (un líquido altamente cancerígeno utilizado para embalsamar cadáveres) o el fosfato de aluminio (elemento cancerígeno y que aumenta en gran medida la toxicidad del mercurio). Y la lista sigue. Recordar que basta con pequeñas cantidades de mercurio en el agua para que esta se la considere "no potable", a pesar de ello aparece en muchas vacunas.

Estará bien llamar "antivacuna" a quien solicita mayor transparencia y cuestiona intereses de grandes grupos económicos manejados por poca gente? O debería tomarse en cuenta y comenzar a cuestionar los métodos, las causas y las consecuencias de los programas de vacunación obligatorios mas allá de lo visible?Serán programas necesarios o serán implementaciones con objetivos dudosos montados encima de causas nobles?

Tal vez el tema de los componentes de las vacunas y su peligrosidad al corto y al largo plazo debería ser un tema de interés nacional, con el mismo estatus que se le da a los programas de vacunación en algunos países. Ya que muchas veces tomando algunos componentes de las vacunas por separados se indica que son inofensivos, en especial en pequeñas dosis, pero resultan altamente nocivos cuando esos componentes se combinan en una misma vacuna o se combinan diferentes vacunas que se aplican en una sola o en varias dosis de una misma sesión. Y esto ocurre en especial durante la niñez, donde a los niños se les administra gran cantidad de vacunas.

Tal vez deberíamos reflexionar si está bien permitir que estas cosas no se investiguen y confiar en que las personas que integran un gobierno realmente piden explicaciones a los laboratorios que las fabrican, o que los controles de calidad de esos laboratorio son confiables. Tal vez cada país debería tener la formula y fabricar sus propias dosis de vacunas, y tal vez los ciudadanos de cada país debería tener acceso al prospecto de cada vacuna y el ministerio de salud o laboratorio fabricante debería responsabilizarse por las posibles secuelas de las vacunas al largo plazo. Tal vez cada persona debería ser libre de vacunarse o no, puesto que en caso de una epidemia las personas que elijan vacunarse supuestamente no deberían preocuparse por su salud personal por el contrario la persona no vacunada sería la única perjudicada.

Referencias:

ElPais.com La OMS ocultó que sus expertos en gripe A cobraron de farmacéuticas. Junio/2010
LaRed Uruguay El negocio farmacéutico tras la pandemia de gripe H1N1. Julio/2009

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